Angiología y cirugía vascular
Patología arterial, valorada por una especialista
Cuando el problema no está en la vena sino en la arteria, el síntoma no es la pesadez: es el dolor al caminar. Y conviene mirarlo pronto.
En la patología arterial la sangre no llega bien a la pierna porque la arteria se ha estrechado. El aviso más característico es un dolor en la pantorrilla o en el muslo que aparece siempre a los mismos metros de caminata y se pasa al parar, lo que se llama claudicación intermitente, y por eso se confunde tanto con la edad o con una mala pisada. También cuentan la frialdad de un pie, el cambio de color, la caída del vello en la pierna y cualquier herida que no cierre. Es una enfermedad de los vasos de todo el cuerpo, no solo de la pierna, así que valorarla es también valorar el riesgo cardiovascular: en la consulta se explora el miembro, se comprueba el pulso y se pide el estudio complementario que el caso precise antes de plantear ningún tratamiento.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si lo mío es de vena o de arteria?
Orientan bastante los síntomas. La patología venosa da pesadez e hinchazón que empeoran al final del día y mejoran al elevar la pierna. La arterial da dolor al caminar que obliga a pararse y frialdad del pie. Aun así, distinguirlas es lo que hace la exploración, y las dos cosas pueden coexistir.
¿Es grave?
Es una señal que conviene atender. La arteria estrechada en la pierna suele ir acompañada del mismo proceso en otros territorios, así que el diagnóstico precoz sirve para tratar la pierna y para reducir el riesgo cardiovascular. Una herida que no cierra o un dolor en reposo son motivo de consulta sin esperar.
¿Hace falta alguna prueba?
Depende de lo que se vea en la exploración. Cuando el caso lo precisa se solicita un estudio complementario, y el plan se decide con ese resultado delante, no antes.
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